Geoparque Unesco

La cuenca surpirenaica del Terciario y la formación de los Pirineos

En la zona central del Geoparque de Sobrarbe podemos observar una sucesión muy completa de estratos, que abarca desde el Eoceno al Oligoceno, y que registra con increíble detalle la fase más intensa del levantamiento de los Pirineos, reflejada en el relleno sedimentario de la cuenca de Aínsa – Jaca y la retirada de mar terciario. Entre las rocas sedimentarias de esta cuenca destacan, por su interés científico y didáctico a nivel internacional, las rocas formadas por procesos sedimentarios marinos y litorales.

Al este de Sobrarbe, entre Foradada del Toscar y la Sierra de Arro, aprovechando el límite occidental del cabalgamiento del Cotiella, se localizan las cicatrices de cañones submarinos del Eoceno, que son los conductos principales de transferencia de sedimento desde la costa hasta el pie del talud de la plataforma continental. Al pie del talud submarino los flujos gravitacionales pierden fuerza y forman los canales turbidíticos, que distribuyen por el fondo del mar los sedimentos que darán lugar a las turbiditas. Al oeste del anticlinal de Boltaña se depositó un espesor de hasta 4.500m de turbiditas.

Las fuerzas geológicas que levantaron los Pirineos han dejado numerosos elemento en el paisaje (modelado estructural). Anticlinal de Boltaña en el Congosto de Jánovas.

El término turbidita fue propuesto por Kuenen en 1957. Se trata de rocas sedimentarias que se han formado a partir del conjunto de materiales depositados por flujos gravitacionales. Un ejemplo lo constituyen las masas de agua cargadas de sedimentos: arcilla, limo, arena e incluso cantos de diferentes tamaños, que se mueven por la fuerza de la gravedad y viajan a gran velocidad por el fondo de lagos, mares y océanos.

Estos flujos se pueden formar en épocas de lluvias intensas y grandes avenidas de los ríos, que empujan los sedimentos a través de la plataforma continental, los cañones y los canales submarinos, hasta las llanuras del fondo del mar. Las tormentas en la costa y los terremotos también pueden desencadenar la sedimentación turbidítica.

Desde un punto de vista científico, la relación entre la sedimentación marina profunda y el desarrollo de los cabalgamientos permite conocer en detalle la edad del proceso de formación de los Pirineos.

En el Geoparque de Sobrarbe hay muchos tipos de turbiditas que atraen a geólogos de todo el mundo. Estos depósitos sedimentarios, formados por una superposición de estratos de areniscas, limos y arcillas o margas, están con frecuencia relacionados con sistemas petrolíferos. Cuando las areniscas son porosas y permeables constituyen un buen almacén para el petróleo y el gas, si es que las arcillas y las margas, que son impermeables, sellan este almacén. Sobrarbe es laboratorio natural, un excelente análogo de un sistema petrolífero.

Excelente vista desde Castellazo de la formación rocosa del Delta de Sobrarbe. Al fondo se observa la Peña Montañesa.

A finales del Eoceno, a medida que se apilaban los cabalgamientos y se rellenaba la Cuenca de Aínsa, se fue retirando el mar hacia el oeste. Sobre los materiales marinos se depositaron sedimentos costeros, predominando los deltaicos (Delta de Sobrarbe). Finalmente, la cuenca se colmató con sedimentación continental (fluvial y aluvial).

Vista hacia el norte y este desde Eripol, donde se puede observar las huellas de la retirada del mar terciario de Sobrarbe. Los estratos inferiores, más antiguos (a la izquierda), se formaron en el fondo del mar de la cuenca Eocena, por encima se disponen los materiales de la zona costera (Delta de Sobrarbe) y, finalmente, los estratos superiores de color rojizo, más modernos (a la derecha) son de origen continental, depositados por ríos y torrentes.

Hace unos 25 millones de años el mar ya se había retirado definitivamente. Los primeros sedimentos continentales fueron depositados por ríos y torrentes de corto recorrido que seguían proviniendo del este y del sur, pero pronto empezaron a dominar los sedimentos transportados desde el norte, donde comenzaban a erosionarse las montañas del Pirineo recién formadas. Si los ríos excavaron los valles, los sistemas aluviales se instalaron en los márgenes activos de los cabalgamientos originando los conglomerados que podemos observar en Canciás o en Olsón.

La propia cuenca de Aínsa - Jaca fue desplazada varias decenas de kilómetros hacia el sur a medida que se acortaba la corteza continental y se sucedían los cabalgamientos. Podemos decir que fue transportada “a cuestas” (piggy-back) por estos cabalgamientos. Desde entonces en esta zona ya no domina la sedimentación. La erosión de los Pirineos sigue suministrando sedimentos que rellenan las cuencas de Aquitania al norte y del Ebro al sur.

Avda. Ordesa 79. 22340 Boltaña. Huesca. 974 518 025.