El modelado glaciar y periglaciar

Un glaciar alpino es una gruesa capa de hielo que se forma en áreas montañosas como consecuencia de la compactación y recristalización de la nieve, y que fluye por valles que en general fueron originalmente ocupados por cursos de agua. Los glaciares se originan en zonas donde cae más nieve en invierno de la que se funde en verano.

El poder erosivo del hielo en movimiento es enorme. Los glaciares erosionan el substrato rocoso arrancando fragmentos de diferentes tamaños, o bien moliendo y raspando (abrasión) la superficie como una gran lima. Las formas erosivas se reconocen fácilmente, como por ejemplo los valles glaciares (con su perfil típico en “U”), los valles colgados, los lagos (ibones en Aragón), los circos, las aristas, etc.

Las formas sedimentarias glaciares más interesantes son las morrenas, que se encuentran en diferentes posiciones de la lengua glaciar (morrenas laterales, centrales, de fondo, terminales). Se trata de sedimentos poco consolidados y desordenados, formados por fragmentos de roca angulosos de cualquier tamaño, rodeados por una matriz arenosa. Las morrenas terminales tienen forma de arco y nos dan una información muy valiosa sobre el tamaño máximo del glaciar, su espesor y las fases de retroceso hasta desaparecer.

Hace unos 60.000 años, durante el último máximo glacial del Pleistoceno en el Pirineo (Sancho et al., 2003), las lenguas de hielo de los glaciares descendían por los valles de Sobrarbe, llegando hasta Planduviar y Las Devotas. El paisaje del norte del Geoparque muestra numerosas formas heredadas de las edades del hielo. Desde entonces estos glaciares han retrocedido hasta su reducida expresión actual, excepto en períodos breves en los que el clima frío favoreció un desarrollo notable pero efímero.

Los glaciares del alto Aragón son los últimos de la península y los más meridionales de Europa. Aunque, a causa del calentamiento global están desapareciendo con rapidez, todavía constituyen ecosistemas singulares con especies únicas y de gran valor, ya que si estudiamos su evolución podremos obtener datos que nos ayuden a comprender los cambios climáticos.

Por estos motivos, todos los glaciares pirenaicos aragoneses fueron declarados Monumentos Naturales por la Ley 2/1990 de las Cortes de Aragón . Posteriormente se ha modificado y ampliado la superficie protegida: Ampliación de 2007 y modificación de Plan de protecciónp>

Valle de origen glaciar de Cotatuero, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En los lugares que antes ocupaban los glaciares y que aún el frío y las heladas están presentes, el hielo y el agua se alternan para modelar el paisaje.

Al helarse el agua que penetra en las fisuras de las rocas, aumenta su volumen y ejerce presión sobre las paredes de la grieta. Si se repite este proceso, las grietas se ensanchan hasta romper las rocas en fragmentos angulosos (gelifractos o crioclastos). Este proceso de hielo y deshielo también puede afectar el suelo (crioturbación). En la actualidad podemos considerar que el dominio periglaciar domina en los Pirineos por encima de los 1.900m.

Si el agua que empapa el suelo sufre ciclos de hielo – deshielo, puede provocar que el suelo se mueva de forma irregular ladera abajo. Entre las formas periglaciares que se crean destacan las formas poligonales, las terracillas periglaciares o los “senderos de vacas

Cuando el flujo de agua de fusión desplaza los sedimentos depositados directamente por un glaciar, pueden formarse capas de fragmentos ordenados que se llaman derrubios estratificados (grèzes y groizes litées) y que son comunes en las vertientes orientadas al sur.

Figura 35. Modelado periglaciar. Derrubios estratificados entre Silves y Aguilar.??

Las formas del paisaje periglaciar más espectaculares son las acumulaciones rocosas en forma de lengua: los glaciares rocosos. Su origen está relacionado con antiguos glaciares o heleros que quedaron cubiertos por gelifractos de las paredes del circo glaciar. Un ejemplo bien conservado se encuentra en la cara norte de la Peña las Onze, en el macizo de Cotiella.

Las pedreras o canchales también son de origen periglaciar. Son acumulaciones desordenadas de fragmentos de rocas de diversos tamaños, que cubren muchas laderas montañosas. Estas acumulaciones se desarrollan preferentemente sobre rocas fáciles de fracturar (calizas, granitos, rocas metamórficas). Al pie de los macizos escarpados, a favor de las fracturas, se pueden formar conos de derrubios. Podemos encontrar estos derrubios en zonas bajas de la montaña que son testimonios de antiguos episodios de clima frío.

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