Geoparque Unesco

Patrimonio Minero

Desde la prehistoria hasta mediados del siglo XX se han codiciado los tesoros del subsuelo de los Altos Valles del río Cinca: hierro, plata, plomo o zinc, y del Valle de Chistau: cobalto, entre otros minerales de interés económico. Hoy apenas si sobreviven algunos restos de las instalaciones, testimonios mudos que delatan un rico patrimonio minero, sin el que no es posible comprender la historia de estos valles.

En la actualidad, todas las labores mineras de menas metálicas explotadas desde la antigüedad en Sobrarbe se encuentran inactivas y aunque nunca fueron yacimientos muy ricos, constituyen ejemplos didácticos tanto de la formación geológica de los minerales como de la evolución de las técnicas extractivas.

La mayoría de estos minerales se concentran en filones, nombre que reciben las acumulaciones de minerales en fracturas del terreno. Estos depósitos se formaron por la circulación subterránea de agua caliente que transportaba los metales en disolución, a finales del Paleozoico y a principios del Mesozoico.

Los elementos metálicos (hierro, plomo, cobalto etc.) de las rocas se encuentran normalmente muy dispersos para que su explotación sea rentable. Es necesario que algún proceso geológico recoja estos elementos, los transporte y los concentre formando depósitos de minerales metálicos (siderita, galena, cobaltina, etc.). En los altos valles de Sobrarbe, este proceso fue principalmente la circulación del agua subterránea por la red de fracturas del macizo hercínico.

Instalaciones mineras. Estación inferior del cable aéreo Luisa en la entrada del Valle del río Barrosa.

Al final del ciclo Hercínico la fractura de la Pangea produjo un estiramiento de la corteza terrestre, facilitando el emplazamiento del magma cerca de las rocas paleozoicas que formaban las raíces de las montañas hercínicas. El aumento de temperatura, que provocó el metamorfismo, puso en movimiento el agua por la red de fracturas. El agua transportó en disolución las partículas metálicas de las rocas (metamórficas o magmáticas) por las grietas donde quedaron acumuladas al enfriarse el fluido, formando los depósitos de minerales metálicos. Los distintos minerales no se formaron al mismo tiempo; el orden de formación depende de los cambios en la composición química del fluido.

Tejería cerca de Almazorre.

Además de los minerales metálicos, merece destacar la utilización, desde tiempos muy antiguos, de las areniscas turbidíticas eocenas para la elaboración de bloques de sillería, como puede verse en casi todas las construcciones de los núcleos de población. Se trata de una arquitectura popular bellamente integrada con el entorno paisajístico.

También se han utilizado otros recursos naturales, como las arcillas (tejerías del sur de la comarca) o los relacionados con aguas subterráneas: los manantiales salinos (Salinas de Trillo), las aguas termales (fuente de Puyarruego) o las aguas sulfurosos del antiguo balneario de Arro.

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