Circuito Geo-Minero

Desde el respeto y la admiración por las generaciones de familias relacionadas con la riqueza efímera, oculta en las montañas en forma de metales de interés económico (hierro, plata, plomo, zinc, etc.), se pretende divulgar el significado de las actividades mineras ya abandonadas, sin olvidar su contexto geológico.

Circuito minero en la entrada del Valle del río Barrosa.

A pesar de las apariencias, los filones y vetas no han sido nunca muy ricos en minerales. Las minas se abrieron en zonas montañosas de difícil acceso, donde permanecían cubiertas de nieve varios meses al año. Las condiciones de trabajo siempre fueron muy difíciles a pesar de los avances técnicos de la Revolución Industrial.

El pasado minero de los Altos Valles del río Cinca es imprescindible para comprender la historia del norte de Sobrarbe. Como primera contribución, se ha confeccionado un itinerario al norte de Bielsa para poder recorrerlo a pie en pocos minutos. Consta de cuatro paneles informativos que nos ayudan a viajar a principios del siglo XX, cuando se creía que la expoliación de los recursos naturales haría feliz a la humanidad, en plena euforia de la Revolución Industrial. Sin duda, toda una lección que podemos aprovechar para pensar el futuro.

Además del origen de los yacimientos minerales, la información de este circuito se centra en los siguientes aspectos:

Los minerales de interés económico

Entre los principales minerales que se explotaron destacan: la fluorita, la galena, la pirita o la siderita. Sus usos son diversos, la fluorita se utiliza en esmaltes y para la producción de flúor en los productos de higiene dental. La plata de la galena argentífera está presente en aleaciones útiles en joyería y microcircuitos de ordenador. El hierro de la siderita, a veces asociado a oro y cobre, tiene innumerables aplicaciones y el hierro procedente de estos valles llegó a ser reconocido internacionalmente por su calidad, esencialmente debido al proceso de producción característico de muchos valles pirenaicos.

La evolución de las infraestructuras mineras

Los yacimientos de hierro, plata y plomo ya eran conocidos desde antes del Imperio Romano. Las explotaciones alcanzaron su máximo esplendor durante el siglo XVI – las Reales Minas de Parzán – para entrar posteriormente en decadencia hasta el siglo XX. La última mina fue abandonada en la década de 1970.

La evolución de los avances técnicos pronto agotaron los recursos, que nunca fueron muy abundantes. Pero las infraestructuras necesarias para la explotación dejaron un impacto importante en el paisaje: voladuras, escombreras, talas masivas de árboles, cambios de cursos de agua, etc. Una vez abandonadas estas instalaciones, la naturaleza va recobrándose de las antiguas cicatrices. Actualmente sobreviven algunos restos de aquellas instalaciones, destacando los relacionados con el aprovechamiento de la energía hidráulica y el transporte por cable aéreo de los minerales.

El relieve de la vertiente francesa de los Pirineos es más suave que el español. Por eso, antes de la construcción de la carretera internacional del valle del río Cinca (inaugurada en 1976), la comunicación con Francia era la más cómoda.

A principios del siglo XX, los responsables de las minas decidieron que el mineral sería procesado en Francia. Con la tecnología más avanzada y con un esfuerzo colosal para la época, se construyó “el Transpirenaico” un cable aéreo que transportaba las vagonetas cargadas de galena desde el Hospital de Parzán (que ya no existe) hasta el “Pont de Moudang”, cruzando la cresta fronteriza a 2.464m de altitud, con un trayecto de más de 10Km.

Los restos de esta infraestructura, construida íntegramente con hierro local, es quizá el único vestigio del genio mecánico de la época de mayor optimismo de la Revolución Industrial – la “última edad de hierro” – cuando se creía que todo lo que la sociedad necesitaba podía fabricarse con hierro. Sin duda fue una creencia ingenua, pero la calidad del hierro de estas minas es indiscutible. Basta comprobar cómo las construcciones resisten sin oxidarse año tras año, sin ninguna protección, expuestas al clima extremo de las altas cumbres de los Pirineos.

Testimonios del pasado minero. Estación inferior del cable aéreo Luisa.

La rutina agotadora de las actividades mineras del siglo XX

El diseño y la estructura de las galerías reflejan la pericia de los técnicos a la hora aprovechar las características orográficas para la ventilación y el desagüe, a la par que nos hablan de la dureza del oficio. Hasta la llegada de las perforadoras neumáticas, las excavaciones avanzaban lentamente a golpes de maza sobre las barras metálicas de mina. Hombres y animales empujaban las vagonetas con los minerales en bruto hasta que el transporte por cable aéreo revolucionó la eficiencia del trabajo, con una tecnología aún vigente en los teleféricos actuales.

Avda. Ordesa 79. 22340 Boltaña. Huesca. 974 518 025.